TEyC en el X Congreso Argentino de Musicoterapia Clínica

Transmisión Enseñanza y Construcción un nombre para una práctica de la Escuela de Musicoterapia Clínica.

El prefijo trans –de transmisión y de transformación- evidencia el camino de una travesía, movimiento que transforma lo estático de un conocimiento en lo dinámico de una transmisión. Se trata en este caso de la construcción de un saber más que de la erudición. La transmisión como arte y maestría que no es ser un maestro ciruela. Muy lejos del maestro ciruela, parafraseando a J. Ranciére, se encuentra el maestro ignorante.

“Las palabras que el niño aprende mejor, cuyo sentido capta mejor, aquellas de las que mejor se apropia para su uso personal, son las que aprende sin maestro explicador, antes de cualquier maestro explicador… lo que mejor aprenden todos los niños es aquello que ningún maestro explicador puede explicarles: la lengua materna. Se les habla y se habla en torno a ellos. Oyen y retienen, imitan y repiten, se equivocan y se corrigen, logran algo por casualidad y vuelven a comenzar con métodos y, a una edad demasiado temprana como para que los explicadores puedan emprender su instrucción, casi todos ellos son capaces –sea cual fuere su sexo, condición social y color de su piel – de comprender y hablar la lengua de sus padres”.

Jacques Ranciere, El maestro ignorante.

En la construcción de un saber, propia de todo proceso de transmisión, se pone en juego el valor de lo oral y de lo escrito.

En la transmisión oral, el juego muy afín a nuestra práctica, toma el valor  de la incidencia de la voz, del silencio, de la tonalidad que transforma una información en un saber en el que está implicada la subjetividad de quien transmite para que llegue a destino. No hace falta la comprensión ni la explicación.

Por otro lado, el reconocimiento de la finitud, de la muerte, de un saber que no es total,  pone en juego el deseo de escribir otorgando valor a lo escrito como parte fundamental de la transmisión.

Como en el aprendizaje de la lengua que el niño realiza a través de su propia inteligencia y de aquellos maestros que no le explicaban, en la transmisión oral y en la transmisión escrita están presentes la inteligencia de quienes construyen el saber, acompañados de maestros que conciben la transmisión como sujetos implicados con su subjetividad en el acto de transmitir.

El sujeto transmite y se transmite a sí mismo, eso marca la singularidad, el propio estilo. Se enseña un saber que no es enciclopédico y en la transmisión se hace presente el deseo. El saber que no es enciclopédico es un saber atravesado por la no completud, por la no erudición. Esto da lugar a interrogar lo transmitido. En el mismo acto hay un ida y vuelta de saber.

Exponer la propia experiencia, escribir los historiales, elaborar material de análisis y de estudio son parte de la práctica profesional que supone el análisis de y en cada una de las instancias: Clínica, Legalidad y Transmisión.

Allí donde no hay un texto previo, el análisis de la clínica escribe la narración de alguna viñeta, construye el historial y el trabajo de conceptualización teórica. Estas formas de escritura se aproximan al ensayo por el modo fragmentario, la argumentación a veces polémica, la preocupación por los detalles, en definitiva la subjetividad de quien transmite hecha texto.

La forma de transmisión oral o escrita es también solidaria de la forma de pensar, de leer la clínica, la legalidad y la transmisión. En ese sentido la Escuela constituye un espacio en el que cada una de las instancias realiza un esfuerzo de trabajo contra la discusión erudita de saberes muertos, repetidos automáticamente, no elaborados. Un trabajo por mantener viva la transmisión en la construcción de un lazo que posibilita la reflexión y el análisis.

Lic. Clara Vicchi