No hay héroes anónimos, Camila Frontini-Bozzi

Ya lo recordé: “Cuentos breves latinoamericanos”. Allí es donde había leído el cuento sobre los sueños compartidos, aunque mi relato se vio algo desfigurado al contarlo, inevitable efecto de la transmisión que va de unos a otros. El autor es Sergio Ramírez, escritor, periodista, político y ex Vicepresidente de Nicaragua, formó parte de la lucha sandinista que derrocó la dictadua de Anastasio Somoza en ese país. Su título: “De las propiedades del sueño I”. Un sueño que haría posible lo imposible, como la caída de un dictador y el triunfo del pueblo:

Sinesios de Cirene, en el siglo XIV, sostenía en su Tratado sobre los sueños que si un determinado número de personas soñaba al mismo tiempo un hecho igual, éste podía ser llevado a la realidad: “entreguémonos todos entonces, hombres y mujeres, jóvenes y viejos, ricos y pobres, ciudadanos y magistrados, habitantes de la ciudad y del campo, artesanos y oradores a soñar nuestros deseos. No hay privilegiados ni por la edad, el sexo, la fortuna o la profesión; el reposo se ofrece a todos: es un oráculo que siempre está dispuesto a ser nuestra terrible y silenciosa arma”. La misma teoría fue afirmada por los judíos aristotélicos de los siglos XII y XIII (o Sinesios la tomó de ellos) y Maimónides, el más grande, logró probarlo (según Gutman en Die Philosophie des Judentums, Munich, 1933), pues se relata que una noche hizo a toda su secta soñar que terminaba la sequía. Al amanecer, al salir de sus aposentos se encontraron los campos verdes y un suave rocío humedecía sus barbas. La oposición política de un país que estaba siendo gobernado por una larga tiranía quiso experimentar siglos después las excelencias de esta creencia y distribuyó entre la población de manera secreta unas esquelas en las que se daban las instrucciones para el sueño conjunto: en una hora de la noche claramente consignada, los ciudadanos soñarían que el tirano era derrocado y que el pueblo tomaba el poder. Aunque el experimento comenzó a efectuarse hace mucho tiempo, no ha sido posible obtener ningún resultado, pues Maimónides prevenía (Páragrafo XII) que en el caso de que el objeto de los sueños fuera una persona, debería ser sorprendida durmiendo.Y los tiranos nunca duermen.[1]

En mi relato, en lugar de sequía dije “peste”, quizás me quedó dando vueltas la lectura sobre Pepsico donde “Todos los números se unen y el gran sorete de moebius cierra una vez más en este país su infinito de mierda.”[2]

 En lugar de finalizar el cuento “los tiranos nunca duermen”, dije que el problema había sido que “el tirano siempre estaba despierto”, eso es algo muy diferente. Nunca duermen porque se orquesta una cadena de instrumentos que, como intermediarios, velan por consolidar, reforzar
y diseminar ese mensaje, sean agentes u organismos del gobierno, fuerzas armadas y de vigilancia, el monstruoso aparato conformado por los medios, o por supuesto aquel mismo ciudadano que en cambio siempre está dormido inmerso en una letanía acrítica. Retomando la Propaganda Nazi que traíamos el encuentro anterior, redactada por Joseph Goebbels quien fuera arquitecto del ascenso al poder de Hitler, dos de los once principios eran los siguientes:

 6) Principio de orquestación:

La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentarlas una y otra vez desde diferentes perspectivas, pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas. De aquí viene también la famosa frase: “Si una mentira se repite lo suficiente, acaba por convertirse en verdad”.

11) Principio de la unanimidad:

Llegar a convencer a mucha gente de que piensa como todo el mundo”, creando una falsa impresión de unanimidad.[3]

Sus publicaciones se difundían tomando el poder centralizado y monopolizado del cine, teatro, prensa y literatura por un lado, y prohibiendo por otro aquellos medios sobre los cuales no tenía control. ¿Qué tan vigente es esto actualmente? Al día de hoy, la noticia de Pepsico ya no está en los medios oficialistas, cumpliendo con otro de los principios de la Propaganda denominado Renovación: Hay que emitir constantemente informaciones nuevas a un ritmo tal que el público esté ya interesado en otra cosa. Y mientras estaba, los titulares comunicaban el “buen actuar” de la policía y los miembros del cuerpo de seguridad heridos por la violencia. “Cumplieron con la ley”. En el último encuentro, escuchábamos un audio de algún bello durmiente donde expresaba sin fisuras ni dudas, que la decisión del cierre de la compañía era beneficioso para la rentabilidad de esta multinacional. Total, solamente 30 o 40 familias afectadas fueron las
que, según la empresa y un juez, cometieron “Invasión a la propiedad privada”. Así es como una mentira que se repite lo suficiente, acaba por convertirse en verdad…por unanimidad.

¿Y la información sobre la quita de pensiones en discapacidad?
Fundamentada con un decreto olvidado que dictaminara Carlos Menem en el ´97 (por si quedaban dudas sobre la naturaleza del retorno), la cual establecía la baja de pensiones graciables a personas con “invalidez”. Aquí nuevamente según la ministra se estaban “ajustando a la ley”, y en el titular mismo de la noticia se justificaba la acción por irregularidades detectadas. Brutal y masivo ajuste a 70.000 mil familias…números, más números y el moebius que deshumaniza. Y vos ¿qué ves? ¿qué ves cuando me ves? cuando la mentira es la verdad.

Goebbels, profeta del “mesías”, dejó este legado de orquestación que, para la sorpresa de muchos, continúa emitiendo sonidos de terrorífica armonía que adormecen.

En ese mismo tiempo, hubo quienes nos dejaron otros cantares con gargantas poderosas, como las que hoy denuncian injusticias, militan activamente a través de acciones sociales, o que desde asambleas barriales le ponen voz a su realidad cotidiana. En ese mismo tiempo, un periodista y escritor combatiente comunista, Julius Fucik -alzando la voz con su pluma y su tinta- escribiría una “Carta abierta al ministro doctor Goebbels”, respondiendo a su Propaganda. Allí le incurría:

“¿Qué quiere usted de nosotros? Que le ayudemos a difundir su falaz y mendaz propaganda para darle un tinte de verosimilitud, que no tiene, con nuestro nombre ganado a costa de trabajo honesto, que pongamos nuestra voz y nuestra pluma a disposición de sus engañifas, que abusemos de la confianza que nuestra nación tiene depositada en nosotros recomendándole que siga por el camino que no le llevará más que a un destino lleno de tortura. No, eso no lo haremos”.

Julius Fucik

“(…) Pero si usted, calumniador infame se imagina que nosotros, intelectuales checos, tenemos menos orgullo y menos carácter que el pueblo del que brotamos, si usted se figura, que podrá reducirnos o atemorizarnos para que nos alejemos y vallamos con la Gestapo contra el pueblo; si usted piensa todo eso, oiga nuestra respuesta que le reiteramos, no, nunca, jamás”. [4]

En la lucha revolucionaria Fucik había quedado a cargo de la propaganda en la prensa. Otra muy distinta. Coordinó en 1941 la publicación de “Rude Pravo”, periódico oficial del Partido Comunista en Checoslovaquia que fue ilegalizada durante la ocupación nazi, por lo que era distribuida de forma clandestina. Retomando su frase en Reportaje al pie del patíbulo: “Esto debe ser contado; pero la historia no ha sido terminada aún. (Lo que también suena a esperanza).”

Fue detenido por la Gestapo el 24 de abril de 1942…

 …42 años fueron los que duró la dictadura en Nicaragua. Particularmente, fue la más larga de Latinoamérica: 42 años de opresión sobre el pueblo. El cuento, “Las propiedades del sueño I” de Ramírez, data de 1972, y allí quizás refleja cierta impotencia por el extenso y arduo camino hacia la liberación de su pueblo. Hasta que, en 1979, la Revolución Popular Sandinista nicaragüense logró culminar con la dictadura de Somoza -un tigre auténtico que se convirtió en tigre de papel[5]-, y preparó el ascenso al poder de los revolucionarios, haciéndose aquel sueño finalmente posible. No sin sufrimiento, esfuerzo, desesperanza, vidas de por medio, y cansancio…

 “En el cansancio está la fuerza”, enseñanza compartida traída desde África: una tierra y un pueblo fogueado en siglos de lucha. Fucik también se lo preguntará desde su celda 267: “¿Cuántos siglos serán necesarios para que el hombre vea claro, por fin? ¿Cuántas celdas ha debido soportar el hombre para poder ir hacia adelante? ¡Oh! Niño Jesús de Neruda, el fin del camino de salvación de la humanidad aún está lejos de ser alcanzado. Pero no hay que dormirse, no hay que dormirse.” Y si eso sucede que sea para soñar con lo que parece imposible. Una de las propiedades del sueño.

 “En el cansancio está la fuerza”. Un cansancio que germina del sudor, del compromiso, de lo colectivo, de lo solidario, del trabajo sentipensante que revitaliza, de cada encuentro, de cada tercer sábado… “es la revista de una fuerza sometida en este momento a una prueba de fuego, y que no se transforma en ceniza, sino en acero.”, afirma Fucik.

Más allá o más acá, los íntimos secretos, las preguntas, los detalles y el afecto, despiertan…

“Pero en el 400, -durante los interrogatorios a Fucik- es imposible ocultarse tras las palabras. Aquí no se pesa lo que has dicho, sino lo que está en el fondo tuyo. Allí, en lo más profundo de tu ser, sólo ha quedado lo esencial; todo lo secundario que ennoblece, afea o embellece el fondo de tu carácter, ha caído, como arrancado de un tirón por el ciclón que precede a la muerte. No ha quedado más que el simple sujeto y su atributo: el fiel resiste, el traidor traiciona, el burgués desespera, el héroe pelea. En cada ser hay fuerza y nobleza, audacia y miedo, firmeza e indecisión, suciedad y limpieza. Aquí sólo ha podido quedar una u otra cosa. Esto o aquello.”[6]

Julius Fucik

Más allá o más acá, el juego y las ocurrencias de cada uno, despiertan. Las vivencias y los sabores que se comparten, despiertan. Romper estructuras, también…una “Mañana” Alberto Spinetta se despertaba en la brisa…

 “Y te pregunto: “¿como dormirán los enemigos de la humanidad?” Quizás ella arroje su propio fuego, como a hundir el papel. Y despierta en la brisa un instante de verdad. Y eleva, y eleva tu consciencia de volar. Sobre las ruinas, las ruinas de una misión descomunal. Y despierta en la brisa un instante de verdad. Y aquellas almas te oirán…”[7]

Fucik insiste: no hay que dormirse, no hay que dormirse. Para ello también en la celda 267 canta…

“Yo he cantado durante toda mi vida y no sé porqué tendré que dejar de hacerlo ahora. Justamente al final, en el momento en que vivo más intensamente. (…) Y así cantamos cuando nos sentimos tristes; cantamos cuando el día es alegre; acompañamos con nuestro canto al camarada que se va y con quien quizás nunca nos volvamos a encontrar; cantando recibimos las buenas noticias del frente oriental, y también cantamos por placer, como cantan los hombres desde siempre y como seguirán cantando mientras existan. No hay vida sin canto, como no hay vida sin sol.”[8]

Por eso continúan emergiendo otros cantares. Desde nuestras propias voces y a nuestro propio ritmo, evocando a Miguel Cantilo y los “Los sueños de la cultura” dormida, letra escrita en los albores del retorno de la democracia, con una guitarra que es “Alta siempre, no caída, que traiga su risa y su llanto, clave las uñas de amianto sobre la vida.”[9]:

“…Pero el clamor de la gente ya la está despabilando,

y sus sueños se convierten

en ideales necesarios.

Sueña con aulas a toda luz

llenas de pibes y juventud

y también sueña con honestos gobernantes

con artistas ambulantes

con la vuelta de emigrantes

y el olvido en el rencor.

Ay ay ay ay que la historia sigue,

y cae en manos de la censura

cuando los hombres se sientan libres

será más libre nuestra cultura.”[10]

Los mismos versos resonaban en el sueño de Martin Luther King en 1963. ¡Somos libres al fin! eran las últimas palabras de su mensaje. No así de sus últimos momentos de vida. Asesinado dos años después en el balcón de un hotel, sus últimas palabras estaban referidas a otro cantar. Iban dirigidas a un músico con el cual compartiría esa misma noche su concierto: “Ben, prepárate para tocar ´Precious Lord, Take My Hand´ en la reunión de esta noche. Tócala de la manera más hermosa.”No hay vida…ni muerte, sin canto.

 Aquel 28 de diciembre de 1963, frente a 200.000 personas defendía los derechos civiles compartiendo su sueño:

 “No nos deleitemos en el valle de la desesperanza. Les digo a ustedes hoy, mis amigos, que pese a todas las dificultades y frustraciones del momento, yo todavía tengo un sueño. Es un sueño arraigado profundamente en el sueño americano.Sueño que un día, incluso el estado de Misisipí, un estado que se sofoca con el calor de la injusticia y de la opresión, se convertirá en un oasis de libertad y justicia. Sueño que mis cuatro hijos vivirán un día en un país en el cual no serán juzgados por el color de su piel, sino por los rasgos de su personalidad.”[11]

Martin Luther King

Si de personalidad se trata, al momento de ser juzgado antes de su ejecución en 1943, a Julius Fucik se le preguntó si reconocía haber ayudado con sus actos a la Rusia bolchevique. Respondió: “Sí, he ayudado a la URSS, he ayudado al ejército rojo, y eso es lo mejor que he hecho en mis 40 años …”. Entre aquellas cosas que hizo, también nos transmitió desde el pie del patíbulo el siguiente, su último pedido, que bien puede tomarse para que el 9 de Julio no pase desapercibido en nosotros:

“Sólo les pido una cosa: si sobreviven a esta época, no olviden. No olviden a los buenos ni a los malvados. Reúnan con paciencia los testimonios de quienes cayeron por ellos y por ustedes. Un buen día, el hoy será el pasado, y se hablará de una gran época y de los héroes anónimos que han hecho historia. Quisiera que todos supiesen que no hay héroes anónimos. Eran seres con nombres, con rostros, con deseos y esperanzas, y el dolor del último entre los últimos no fue menor al del primero, cuyo nombre se venerará. Desearía que todos ellos les sean próximos, como seres que hubieran conocido, como miembros de su familia, como ustedes mismos.” [12]

Julius Fucik

De nuestros fragmentos y aportes en Transmisión, Enseñanza y
Construcción, Camila Frontini-Bozzi, 17 de julio 2017

[1] Sergio Ramirez: Las propiedades del sueño I, en Tropeles y tropelías, 1972

[2] Mauricio Kartun, 2017: https://www.facebook.com/mauricio.kartun/posts/10155499675323838

[3] Joseph Goebbels: 11 Principios de la Propaganda Nazi

[4] Julius Fucik: fragmento de la “Carta abierta al ministro doctor Goebbels”, en Reportaje al pie del Patíbulo.

[5] Mao Tse Tung: en Conversaciones con la correponsal Anna Louise Strong, 1946, Obras Escogidas, T. IV. “Por una parte, eran tigres auténticos, devoraban a la gente, devoraban a la gente por millones y decenas de millones. (…) Sin embrago, al final se transformaron en tigres de papel, tigres muertos, tigres de requesón de soya.”

[6] Julius Fucik: Reportaje al pie del patíbulo.

[7] Alberto Spinetta: “Despierta en la brisa”, disco Mañana, 2008

[8] Julius Fucik: ibídem

[9] Nicolás Guillén: poema “Guitarra”, 1947, en “El cuaderno verde del Che” Antología poética.

[10] Miguel Cantilo: “Los sueños de cultura”, 1982

[11] Martin Luther King: discurso “Tengo un sueño” en Washington DC, 1963

[12] Julius Fucik: ibídem