La siguiente frase preludio que aparece en la película La Educación Prohibida, me hizo pensar en algunas cuestionen que quizá tengan de fondo la intención (o necesidad) de sintetizar brevemente lo transitado en los últimos encuentros de los sábados:
“Se permite y alienta la copia, modificación, adaptación, traducción y exhibición pública de esta película, siempre que no exista fines de lucro y se mantengan estas mismas condiciones. Copyleft 2012 La cultura se protege compartiéndola.”
Aunque cierto es que más que una frase es una invitación cuasi provocadora que no sólo “permite” sino que alienta e impulsa a hacer todo cuanto se quisiese con el material (siempre y cuando “se mantengan estas mismas condiciones”). Es decir, hay algo que crearon y dejaron otros que estará al servicio de quien/quienes lo reciba/n, reflexione/n, construya/n y exprese/n algo a partir de ello…idea que resuena nada más y nada menos que a la historia de una vida, a la historia de la humanidad y su generaciones a través del tiempo y su evolución, en fin, a la transmisión. Algo que por el contrario no alienta el copyright. Irónico juego de palabras que emerge desde el muy habituado y frecuentado concepto del copyright o «derechos de autor», al de copyleft o «licencia libre», también con historia pero poco extendido en esta sociedad de políticas restrictivas, y en donde left alude al dejar o permitir, es decir, al derecho libre de difusión y desarrollo de esa obra…del conocimiento. Y luego, la sutil declamación que sigue a continuación: “La cultura se protegerá compartiéndola”, cuya intención se advierte por entre líneas en la película: se permite la libre difusión no sólo del contenido, sino que además se alienta una forma de transmitirla: en cultura. Su proyección en forma colectiva quizá sea el factor clave.
Aquel sábado, algo llegó y se materializó: un silencio interno y profundo, pero sin duda, compartido y por ello, intensificado. Quizá pasó por allí el fantasma de la tensa relación entre lo ideal y la realidad, lo que es y lo que tendría que ser, o lo que fuimos y con lo que nos encontramos. Ese mismo fantasma de lo ideal y lo real que estuvo presente el sábado previo con respecto a la profesión ¿Por qué es tan difícil pertenecer…? nos preguntábamos.
Algo de la transmisión colectiva eleva la intensidad del silencio y por supuesto, de reflexiones. No sólo las que surgen a partir de la Educación Prohibida, sino también de lo trabajado con la Ley de Salud Mental. La legalidad y su contenido, la legitimidad y su forma, siendo consecuentes con una identidad profesional, por ejemplo aquella de la que habla Graciela Zaldúa en el libro Construyendo un nuevo paradigma, Salud Mental y Derecho Humanos: “…reescribir las identidades profesionales desafiando los márgenes que no habilitan la escucha ni la planificación de otras estrategias o prácticas, que no contemplan en la construcción subjetiva la posibilidad de proyectos, historizar sus identificaciones e ideales del yo y reconocer las ventajas y desventajas de quienes cuentan o no, con vivencias y recursos frente al desamparo y al desapego”. Legalidad y legitimidad, en donde la definición de la salud mental en el Artículo 3° como un proceso determinado por componentes históricos, socio-económicos, culturales, biológicos y psicológicos, vuelva a dejar el papel y se materialice, así como nuestras reflexiones, acciones o aquel silencio introspectivo; y si fuera necesario que se “permita” y aliente a que pueda ser re-pensada, re-elaborada, modificada, re–exhibida públicamente, por supuesto siempre que no exista fines de lucro y se mantengan las mismas condiciones de esa construcción subjetiva. Acciones que apunten a que la preservación y mejoramiento de la salud mental implique ideal y realmente una dinámica de construcción social, que el derecho humano y social de toda y cada persona no sea un copyright restrictivo que pertenezca a un solo autor…y para que el título de otra película no sea “La Salud Mental Prohibida”.
Ley de Salud mental N° 26.657. Artículo 45 — La presente ley es de orden público. Otro Copyleft del cual la cultura se protege compartiéndola.
Camila Frontini Bozzi. Copyleft.









