Nos rompimos la cabeza pensando cómo hacerte sentir la violencia que padecen los presos cada día, adentro de los penales, pero como sos tan pelotudo y no servís para nada, no tuvimos otra opción de tratarte como los tratan a ellos, para que puedas entender cómo se siente la humillación, la concha de tu madre. Acá, te tiramos un montón de poesías escritas en las cárceles, para que las leas si sabes leer, pedazo de ignorante. Y si no sabes, no te preocupes, porque podes imprimirlas, enrollarlas y metértelas bien en el orto. Si te gusta que te traten así, genial, mulo. Y si no te gusta, mejor no grites, porque vas a terminar colgando de una celda… ¿Vos podrías vivir así, todos los días. Infeliz? Bueno, quienes están privados de su libertad, tampoco. Entonces, tal vez sea hora de repensar juntos este sistema carcelario y canalizar toda su agresividad en un solo grito, para mandarlo de una buena vez a la re puta madre que lo re mil pario.
*Texto extraído de la revista “La Garganta poderosa” Nº18, de Julio 2012 página 26









