La venganza del cordero atado, Camilo Blajaquis

Buzones

Desazón, impotencia que ahoga, dolor.

La celda es hermética, no penetran los sonidos.

Un pájaro hace el intento, pero su canción se pierde

en los abismos de las rejas, en la ventana.

Nervios, desesperación que ruge, ganas de fumar.

El aire se asfixia como si también sufriera.

El tiempo te pasa el doble, te estrangula.

No quiere bailar…

Nombre, apellido, delito, contesto por vigésima vez en el día,

Pero no van a convencerme que soy eso.

Un delito….

¿A quién le importan los sueños?

¿Qué pueden cambiar?

¿Acaso los verdugos no sueñan?

Guevaristas de hoy, lo que menos tienen es la sensibilidad del Che.

Me dicen que la salida es la revolución.

Pero yo en la revolución veo sangre, en esa sangre dolor.

Dolor es lo que yo siento y no se lo deseo a nadie.

Pero a nadie.

Hambre, desnudo, mucho frio, demasiado frio.

El abrigo son los golpes que empiezan a quemar.

Quieren hacerme un monstruo, pero yo soy un poeta.

Podría ansiar matarlos, pero prefiero escribir.

La puerta sigue ahí, cerrada.

La libertad sigue ahí, ausente.

Camilo.

Unidad 24 de Marcos Paz.

Soledad Mía

A veces miro a mí alrededor                   

Y veo la soledad de este lugar,

Pero también me pongo a pensar

Los cinco hermosos hijos que tengo,

Y estos lugares se vuelven no tan oscuros.

He conocido lugares peores, violentos, que ahora son todos recuerdos.

Y a pesar de todo, mi soledad es mi compañera.

Solo hay cinco hermosuras que llevan a llenarme el corazón de amor,

A no tener odio, a tener comprensión.

Y a saber que no volveré, a estar con mi compañera la soledad.

Mónica.

Penal de Ezeiza.