“Sé que seré condenado a muerte y que mi vida llega a su fin, pero, también sé que hice lo que pude por nuestra victoria. Estoy seguro de que seremos vencedores. Nosotros moriremos pero otros vendrán a continuar nuestra obra. Este es mi testamento para ustedes, padre madre y hermanas; para ti mi Gusta y para ustedes, camaradas, para todos aquellos que he querido. Si creen que las lágrimas borrarán el triste torbellino de la pena, lloren un momento. Pero, no se lamenten. He vivido por la alegría y por la alegría muero, y sería un agravio poner sobre mi tumba el ángel de la tristeza (…) El que entrega su vida a la lucha revolucionaria, debe hacer vida de ese mandato para ser digno de ese calificativo”. Julius Fucik: Reportaje al pie del patíbulo.






