El hombre separa al hombre.En ocasiones, paradójicamente, cuanto más quiere conocerse, más se aleja de si mismo.
Objetividad ésta que lo extravía. Complejidad extrema que lo domina.
Se pierde en especificidades que enceguecen su vuelta. El laberinto de las Ciencias por donde camina Teseo, sin esa princesa que lo ayude en su regreso.
Ese hilo atado al inicio, se divide hasta desaparecer de tan fino.
Y el hombre se aferra cada vez más a la parte, temeroso por no volver a encontrar el todo.
Entonces construye puentes, para intentar unirlo. Los construye por fuera, con sus manos de vidrio.
Pero se enrieda con frágiles respuestas, que derrumbándose estarán imprecisas, sobre fundamentos de arenas movedizas.
Hasta que quizá algun día comprenda, que lo que un día separó no se junta por fuera, el puente está intacto, esperando a que lo vean, transita con él, SUJETO desde el principio, recordando que la unión de todo ese saber, lo constituye el hombre mismo, y que no crece en su orden acumulativo, sino en el momento en que es compartido.
Camila Frontini Bozzi









