En la entrada a la planta del CEAMSE de José León Suárez se forma todas las mañanas, desde muy temprano, una larga fila para entrar. Para ordenar la cantidad de personas que llegan a diario a revisar los basurales, comenzaron a dar turnos de 24 horas. Cuando consiguen ingresar pasan un día entero entre montañas de residuos porque una vez que salen no saben cuándo van a tener la posibilidad de volver a hacerlo.
Nicolás Lantos, El Destape, 9 de Junio 2024
En la misma nota del epígrafe se describe que en un comedor del barrio Empalme Graneros, Rosario, que atiende a 230 personas, pasa esto “El nuestro es un comedor vianda, se llevan la comida. Ya tenemos problemas de gente que le roba el tupper a otra gente. Gente que se pelea en la plaza de enfrente porque el otro le agarró el tupper y le comió la parte de carne que tenía el menú.”
A partir de esta noticia que le produjo un gran impacto escribió este texto.
De un basural al otro, al mismo
«Y muchos de nuestros legisladores, “representantes del pueblo”, dicen que hay que esperar, que hay que cuidar la gobernabilidad, que recién hace seis meses que asumió el gobierno, que nos van a tildar de golpistas, que a todos los gobiernos se le dieron las “herramientas” para llevar adelante su plan, que los votó la mayoría, …
Digan lo que digan y repitan como loros una y otra vez tantos y tantas, el Estado nunca está ausente. El tema es para qué y quienes está “presente”, para hacer qué cosas, para prohibir o favorecer qué cosas, para defender qué intereses, para cuidar, abandonar o matar a quién.
Los basurales de José León Suárez, partido de General San Martin, no son cualquier lugar del Gran Buenos Aires; tienen historia, historia reciente para lo que es la historia de un país, trágica y dolorosa historia de un “crimen de Estado”. Historia que Rodolfo Walsh desovilló a partir del relato del “fusilado que vive”, el mismo Walsh que apenas dos décadas después sería asesinado por los herederos de aquella dictadura sangrienta a la que se dirigió en su célebre Carta a la Junta Militar “…sin esperanza de ser escuchado, con la certeza de ser perseguido, pero fiel al compromiso que asumí hace mucho tiempo de dar testimonio en momentos difíciles”
En septiembre de 1955, y como siempre en nombre de la “libertad”, se instaló en el poder una nueva dictadura cívico militar –con amplio apoyo de la cúpula eclesiástica-, decidida a borrar todo lo que oliera a peronismo, a derechos populares, a conquistas sociales, anticipando en sus métodos lo que se “perfeccionaría” atrozmente a mediados de los 70 con un plan de exterminio masivo con miles de muertos, “desaparecidos”, exilados internos y externos, y como denunciara Walsh, de “miseria planificada”.
El 9 de Junio de 1956, como parte de la cara clandestina de la represión al levantamiento del General Juan José Valle, se fusiló a civiles en los mismos basurales que hoy dan marco a las escenas antes comentadas.
Otra vez, en siniestra conjunción, la “libertad” (de morirse de hambre) y la basura.
Los “descartados” revuelven entre el descarte, buscan algo que los ayude a sobrevivir en medio de la miseria planificada. Porque lo que está ocurriendo no es un plan que está saliendo mal o con “daños colaterales”, es lo que vinieron a hacer los dueños de todo, los dueños de siempre de todo, con el mascarón de proa de los libertarios, los “anarco-capitalistas”, los nuevos asesinos democráticamente electos.
Y así como vamos viendo que la definición de “casta” equivale a “mayorías populares”, ¿qué será para ellos “basura”?
¿Serán basura los millones que acuden a los comedores populares? ¿Será basura el movimiento de mujeres y diversidades? ¿Será basura el complejo científico-tecnológico? ¿Será basura el sistema educativo público? ¿Serán basura los millones de jubilados y jubiladas? ¿Será basura la industria nacional? ¿Serán basura los enfermos que no pueden comprar sus remedios? ¿Serán basura los medios públicos? ¿Será basura la dignidad nacional? ¿Será basura el sistema democrático?
Ya sabemos, porque lo dicen abiertamente, que para ellos es “basura” el Estado, la Justicia Social, los “zurdos”, los empleados públicos, la Política, la solidaridad, la soberanía nacional.
Lo que no deberíamos permitir es que nos conviertan en basura, en miserables, en los ‘tristes y errantes hombre sobreviviendo’ como alertara Víctor Heredia, en soldados de la ‘guerra de pobres contra pobres’ equivocándonos una vez más de enemigo.
Como alguna vez dijo el Che ‘Seamos la pesadilla de los que pretenden arrebatarnos los sueños’.»
Eduardo Vaianella
9 de junio 2024
El resaltado de las fechas es nuestro.









