Esta foto la tomé en Jujuy, hace un par de años. Si tuviera que ponerle un nombre sería tal vez, “La inocencia, sin rostro.” La recordé al pensar en la infancia como construcción, y en las diferentes “infancias” que pueden convivir en un mismo período histórico: los incluidos y los excluidos (o aquellos que se van volviendo invisibles para los que siguen dentro del sistema)
La inocencia, sin rostro









