«Educar en y para la libertad – El desafío de la educación popular»

Fragmento de un libro traído de Cuba

Rupturas epistemológicas

Ahora bien, las transformaciones sociales solo podrán concretarse en la medida en que se vayan generando cambios en los esquemas de pensamiento y de actuación de una sociedad.

Siendo así, el ejercicio de la crítica tendría que generar rupturas en la manera en que se pretende conocer la realidad, pues, a fin de cuentas, las acciones en la sociedad responden a esquemas concretos (que muchas veces son estereotipos y prejuicios) aplicados a su comprensión.

Las rupturas epistemológicas constituyen fuentes de propuestas para avanzar en formas más pertinentes de aprehender la realidad, y la crítica es inherente a estos procesos. En la época moderna, estas también demandan una lógica dialéctica que se recree en las rupturas realizadas permanentemente, o sea,

[…] después de consumada la primera ruptura (permitiendo, con ello, que la ciencia moderna se diferencia del sentido común) hay otro acto epistemológico importante que queda por realizar: romper con la primera ruptura con el objetivo de transformar el pensamiento científico en un nuevo sentido […] el conocimiento-emancipación tiene que romper con el sentido común conservador, mistificado y mistificador, no para crear una forma autónoma y aislada del conocimiento superior, sino para transformarse a sí mismo en un sentido común nuevo y emancipador.

Así, la crítica deja de ser contestataria e improductiva y retoma un carácter generador de pensamiento político desde la articulación de un filosofar critico y un actuar emancipador, como dimensiones constitutivas del sujeto político concreto que tenga la convicción de que:

[…] filosofar sobre la política haciendo abstracción de estas realidades con las cuales la política está íntimamente relacionada, no puede producir sino brillantes ejercicios retóricos, alambicados sofismos o ingeniosos juegos de lenguaje, pero ningún conocimiento sustantivo que ayude a comprender mejor nuestra vida política, no digamos a transformarla.

De esta perspectiva, en el contexto guatemalteco, uno de los grandes desafíos en los procesos educativos emancipadores se encuentra, por ejemplo, en el contrapeso que debe hacerse frente y dentro de los procesos electorales, donde los partidos políticos hacen de las suyas cada tres o cuatro años en las comunidades y, por otra parte, en la apropiación de la intención política de los nuevos espacios de participación ciudadana por parte de los delegados comunitarios y su concreción en el ejercicio de la democracia participativa local. Podríamos preguntarnos: ¿cómo los procesos de educación popular posibilitan que las comunidades se posiciones como sujetos políticos que limiten la practica clientelista de los partidos, y las manipulaciones para lograr votos y asegurarse espacios públicos en la municipalidad, en el congreso y el organismo ejecutivo, según dicta la democracia moderna?

Texto extraído del libro Educar en y para la libertad: El desafío de la educación popular / Compilador: Ariel Dacal Díaz – La Habana, Cuba: Editorial Caminos, 2011.

(Del capítulo “La educación popular en el contexto de la modernización neoliberal” de Fredy Herrarte Raymundo)