{"id":340,"date":"2013-05-02T10:32:00","date_gmt":"2013-05-02T10:32:00","guid":{"rendered":"https:\/\/teyc726013247.wordpress.com\/2013\/05\/02\/el-proceso-de-los-siete-anarquistas-de-chicago\/"},"modified":"2023-06-16T13:37:57","modified_gmt":"2023-06-16T13:37:57","slug":"el-proceso-de-los-siete-anarquistas-de-chicago","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/teyc.escuelamusicoterapia.com\/index.php\/2013\/05\/02\/el-proceso-de-los-siete-anarquistas-de-chicago\/","title":{"rendered":"El proceso de los siete anarquistas de Chicago,  \tJos\u00e9 Mart\u00ed"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El problema del trabajo en Europa y en Am\u00e9rica.\u2013Estudio de caracteres.\u2013El proceso.\u2013El veredicto: aplauso un\u00e1nime.Nueva York, septiembre 2 de 1886<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se\u00f1or Director de\u00a0<i>La Naci\u00f3n<\/i>,<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aquellos anarquistas que en la huelga de la primavera lanzaron sobre los polic\u00edas de Chicago una bomba que mat\u00f3 a siete de ellos, y huyeron luego a las casas donde fabrican sus aparatos mort\u00edferos, a los t\u00faneles donde ense\u00f1an a sus afiliados a manejar las armas, y a untar de \u00e1cido pr\u00fasico, para que maten m\u00e1s seguramente, los pu\u00f1ales de hoja acanalada; aquellos que construyeron la bomba, que convocaron a los trabajadores a las armas, que llevaron cargado el proyectil a la junta p\u00fablica, que excitaron a la matanza y el saqueo, que acercaron el f\u00f3sforo encendido a la mecha de la bomba, que la arrojaron con sus manos sobre los polic\u00edas, y sacaron luego a la ventana de su imprenta una bandera roja; aquellos siete alemanes, meras bocas por donde ha venido a vaciarse sobre Am\u00e9rica el odio febril acumulado durante siglos europeos en la gente obrera; aquellos m\u00edseros, incapaces de llevar sobre su raz\u00f3n floja el peso peligroso y enorme de la justicia, que en sus horas de ira enciende siempre a la vez, seg\u00fan la fuerza de las almas en que arraiga, ap\u00f3stoles y criminales; aqu\u00e9llos han sido condenados, en Chicago, a muerte en la horca.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tres de ellos ni entend\u00edan siquiera la lengua en que los condenaban.&nbsp; El que hizo la bomba, no llevaba m\u00e1s que unos nueve meses de pisar esta tierra que quer\u00eda ver en ruinas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Uno solo de los siete, casado con una mulata que no llora, es norteamericano, y hermano de un general de ej\u00e9rcito:&nbsp; los dem\u00e1s han tra\u00eddo de Alemania cargado el pecho de odio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde que llegaron, se pusieron a preparar la manera mejor de destruir.&nbsp; Reun\u00edan peque\u00f1as sumas de dinero; alquilaban casas para hacer experimentos;&nbsp; rellenaban de fulmicoton&nbsp; trozos peque\u00f1os de ca\u00f1er\u00eda de gas:&nbsp; iban de noche con sus novias y mujeres por los lugares abandonados de la costa a ver c\u00f3mo volaban con esta bomba c\u00f3moda los cascos de barco:&nbsp; imprim\u00edan libros en que se ense\u00f1a la manera f\u00e1cil de hacaer en la casa propia los proyectiles de matar:&nbsp; se atra\u00edan con sus discursos ardientes la voluntad de los miembros m\u00e1s malignos, adoloridos y obtusos de los gremios de trabajadores:&nbsp; \u201cpudr\u00edan\u201d&nbsp; -dice al abogado-&nbsp; como el v\u00f3mito del buitre, todo aquello a que alcanzaba su sombra\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aconsejaban los b\u00e1rbaros remedios imaginados en los pa\u00edses donde los que padecen no tienen palabra ni voto, aqu\u00ed, donde el m\u00e1s infeliz tiene en la boca la palabra libre que denuncia la maldad, y en la mano el voto que hace la ley que ha de volcarla: el favor de su lengua extranjera, y de las leyes mismas que desatend\u00edan ciegamente, llegaron a tener masas de afiliados en las ciudades que emplean mucha gente alemana:&nbsp; en Nueva York, en Milwaukee, en Chicago.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En libros, diarios y juntas adelantaban en organizaci\u00f3n armada y predicaban una guerra de incendio y de exterminio contra la riqueza y los que la poseen y defienden, y contra las leyes y los que las mantienen en vigor.&nbsp; Se les&nbsp;<strong>dejaba p 128<\/strong>&nbsp;hablar, a\u00fan cuando hay leyes que lo estorban, para que no pudiesen prosperar su color de martirio, ideas de cu\u00f1a extra\u00f1a, nacidas de una presi\u00f3n que aqu\u00ed no existe en la forma violenta y agresiva que del otro lado del mar las ha engendrado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Prendieron estas ideas l\u00f3bregas en los esp\u00edritus menos racionales y m\u00e1s dispuestos por su naturaleza a la destrucci\u00f3n;&nbsp; y cuando al fin, como ense\u00f1a este fuego subterr\u00e1neo, salt\u00f3 encendida por el aire la bomba de Chicago, se vio que la clemencia equivocada hab\u00eda permitido el desarrollo de una cr\u00eda de asesinos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todo eso se ha probado en el proceso.&nbsp; Ellos que, salvo el norteamericano, tiemblan hoy, p\u00e1lidos como la cal, de ver cerca la muerte, manejaban en calma los instrumentos m\u00e1s alevosos que han sugerido nunca al hombre la justicia o la venganza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No fue que rechazasen en una hora de ira el ataque violento de la polic\u00eda armada:&nbsp; fue que, de meses atr\u00e1s, ten\u00edan f\u00e1bricas de bombas, y andaban con ellas en los bolsillos \u201cen espera del buen momento\u201d, y atisbaban al paso a los grupos de huelguistas para enardecerles con sus discursos la sangre, y ten\u00edan concertado un alzamiento en que se echasen sobre la ciudad de Chicago a una hora fija las carretadas de bombas ocultas en las casas y escondites donde los mismos que ayudaron a hacerlas las descubrieron a la polic\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No embellece esta vez una idea el crimen.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sus art\u00edculos y discursos no tienen aquel calor de humanidad que revela a los apost\u00f3les cansados, a las v\u00edctimas que ya no pueden con el peso del tormento y en una hora de majestad infernal la echan por tierra, a los esp\u00edritus de amor activo nacidos fatalmente para sentir en sus mejillas la verg\u00fcenza humana, y verter su sangre por aliviarla sin miramiento del bien propio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No: todas las grandes ideas de reforma se condensan en ap\u00f3stoles y se petrifican en cr\u00edmenes, seg\u00fan en su llameante curso prendan en almas de amor o en almas destructivas.&nbsp; Andan por la vida las dos fuerzas, lo mismo en el seno de los hombres que en el de la atm\u00f3sfera y en el de la tierra. Unos est\u00e1n empe\u00f1ados en edificar y levantar:&nbsp; otros nacen para abatir y destruir.&nbsp; Las corrientes de los tiempos dan a la vez sobre unos y otros;&nbsp;&nbsp; y as\u00ed sucede que las mismas ideas que en lo que tienen de raz\u00f3n se llevan toda la voluntad por su justicia, engendran en las almas da\u00f1inas o confusas, con lo que tienen de pasi\u00f3n estados de odio que se enajenan la voluntad por su violencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed se explica que los trabajadores mismos temblaron al ver qu\u00e9 delitos se criaban a su sombra;&nbsp; y como de vestidos de llamas se desasieron de esta mala compa\u00f1\u00eda, y protestaron ante la naci\u00f3n que ni los m\u00e1s adelantados de los socialistas proteg\u00edan ni excusaban el asesinato y el incendio a ciegas como modos de conquistar un&nbsp; derecho que no puede ser saludable ni fruct\u00edfero si se logra por medio del crimen, innecesario en un pa\u00eds de rep\u00fablica, donde puede lograrse sin sangre por medio de la ley.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed se explica c\u00f3mo hoy mismo, cuando los diarios fijaron en sus tablillas de anuncio el veredicto deljurdado, no se o\u00eda una sola protesta entre los que se acercaban ansiosamente a leer la noticia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00a1Ay!&nbsp; \u00a1aqu\u00ed los corazones no son generalmente sensibles!&nbsp; \u00a1aqu\u00ed no hace temblar la idea de un hombre muerto por el verdugo a mano fr\u00eda!&nbsp; \u00a1aqu\u00ed se habit\u00faa el alma al ego\u00edsmo y la dureza! pero se suele ver, como en los d\u00edas de la agon\u00eda de Garfield, el coraz\u00f3n p\u00fablico,&nbsp; -se suele sentir, como en los d\u00edas del abolicionista Wendell Phillips, la pujanza con que se revela la conciencia nacional contra la injusticia o el crimen,&nbsp; -se ve crecer en un instante, como en los d\u00edas de las huelgas de carros, la ira de la clase obrera cuando se cree injuriada en su decoro o su derecho.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y esta vez, ni un solo gremio de trabajadores en toda la naci\u00f3n ha mostrado simpat\u00eda, ni cuando el proceso, ni cuando el veredicto, con los que mueren por delitos cometidos en su nombre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y es porque esos m\u00edseros, d\u00e1ndose a s\u00ed propios como excusa de su necesidad de destrucci\u00f3n las agon\u00edas de la gente pobre, no pertenecen directamente a ella, si est\u00e1n por ella autorizados, ni trabajan en construir, como trabaja ella;&nbsp; sino que son hombres de esp\u00edritu enfermizo o maleado por el odio, empujados unos por el apetito de arrasar que se abre paso con pretexto p\u00fablico en todas las conmociones populares, pervertidos otros por el ansia da\u00f1ina de notoriedad o provechos f\u00e1ciles de alcanzar en las revueltas,&nbsp; -y otros, \u00a1los menos culpables, los m\u00e1s desdichados!&nbsp;&nbsp; endurecidos, condensados en crimen, por la herencia acumulada del trabajo servil y la c\u00f3lera sorda de las generaciones esclavas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aqu\u00ed, a favor de la gran libertad legal, de lo f\u00e1cil del escape en esta poblaci\u00f3n enorme, de la indulgencia que envalenton\u00f3 la propaganda anarquista, se reunieron naturalmente para su obra de exterminio esos elementos fieros de todo sacudimiento p\u00fablico:&nbsp; los fan\u00e1ticos, los destructores y los charlatanes.&nbsp; Los ignorantes los siguieron. Los trabajadores cultos se retrajeron de ellos con abominaci\u00f3n. Los obreros norteamericanos miraron como extra\u00f1os a esos medios y hombres nacidos en pa\u00edses cuya organizaci\u00f3n desp\u00f3tica de mayor gravedad y color distinto a los mismos males que aqu\u00ed los h\u00e1bitos de libertad hacen llevaderos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El silencio ampar\u00f3 la obra siniestra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y cuando llegaron para Chicago las horas de inquietud que en su justa revuelta por su mejoramiento est\u00e1 causando en todo el pa\u00eds, la gente obrera, saltaron a su cabaeza los hombres tenebrosos, vociferando, ondeando pa\u00f1uelos rojos, azuzando a los desesperados, echando al aire la bomba encendida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Saltaron en pedazos los hombres rotos: murieron miembro a miembro desesperados en los hospitales:&nbsp; repudi\u00f3 toda la gente de trabajo a los que a sangre fr\u00eda mataban en su nombre.&nbsp; Y hoy, cuando se anuncia el veredicto que los condena a muerte, se siente que en esta masa de millones hay todav\u00eda rincones vivos donde se hacen bombas, se re\u00fanen en Nueva York dos mil alemanes a condolerse de los sentenciados, se sabe que no han cesado en Chicago, ni en Milwakee, ni en Nueva York los trabajos b\u00e1rbaros de estos vengadores ciegos;&nbsp; pero las grandes masan no han alzado la mano contra el veredicto, ni el curioso indiferente que se acercara hoy a las tablillas de los diarios hubiera podido o\u00edr a un solo trabajador ni comerciante, ni una palabra de condenaci\u00f3n o de ira contra el acuerdo del jurado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El que m\u00e1s, el extranjero de alma compasiva, el pensador que ve en las causas, se entristec\u00edan y callaban.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Porque entre otras cosas, los peligros mismos que, a la ra\u00edz del proceso, corr\u00eda el jurado, ven\u00edan siendo garant\u00eda de que \u00e9l no dar\u00eda veredicto de muerte contra los anarquistas, a tener la menor posibilidad de evitarse as\u00ed una inquietud para la conciencia y un riesgo para sus vidas.&nbsp; Si la evidencia no era absoluta, el jurado se aprovechar\u00eda de ello para no incurrir en la ira de los anarquistas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ya se sabe que el jurado aqu\u00ed; como en todas partes, no es como los jueces, que viven de la justicia y pueden afrontar los peligros que les vengan de ejercerla con la protecci\u00f3n y paga del orden social que los necesita para su mantenimiento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estos doce jurados, tra\u00eddos muy contra su voluntad a juzgar a los jefes de una asociaci\u00f3n numerosa de hombres que creen glorioso el crimen, y criminales a todos los que se les oponen, hab\u00edan de temer con raz\u00f3n que los anarquistas, enfurecidos por la sentencia de sus jefes, llevasen a cabo las amenazas que esparc\u00edan abundantemente, mienstras se estaba eligiendo el jurado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Treinta y seis d\u00edas tard\u00f3 el jurado en formarse. Novecientos ochenta y un jurados hubo que examinar para poder reunir doce.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Reunidos al fin, sigui\u00f3 por todo un mes la sombr\u00eda vista.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De noche reposaban los jurados en sus cuartos en&nbsp; el hotel, vigilados por los alguaciles que deb\u00edan librarles de toda comunicaci\u00f3n o amenaza:&nbsp;&nbsp; deliberaban:&nbsp; comentaban los sucesos del d\u00eda:&nbsp; iban concentrando el juicio:&nbsp; se distra\u00edan tocando piano, banjo y viol\u00edn.&nbsp; De d\u00eda eran las sorpresas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ya era el norteamericano Parsons, a quien la polic\u00eda no pod\u00eda hallar, y se present\u00f3 de s\u00fabito en la sala del proceso, desaseado, barb\u00f3n, duro, arrogante:&nbsp; ya era que iban perdiendo su seguridad aparente los presos, conforme al fiscal p\u00fablico presentaba en el banquillo como testigo a los c\u00f3mplices mismos de los anarquistas, al regente de la imprenta del peri\u00f3dico que incitaba a la matanza, al due\u00f1o de la casa donde el reci\u00e9n llegado alem\u00e1n hac\u00eda las bombas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una joven repart\u00eda un d\u00eda a los presos ramilletes de flores encarnadas.&nbsp; La madre del periodista Spies o\u00eda d\u00eda sobre d\u00eda las declaraciones contra su hijo.&nbsp; El fiscal present\u00f3 en su propia mano una bomba cargada, de las que se hallaron en un escondite, fabricadas por uno de los presos, con ayuda del c\u00f3mplice que lo denunciaba desde el banquillo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cada d\u00eda se ve\u00edan crecer las alas de la muerte, y se sent\u00edan m\u00e1s aquellos infelices bajo su sombra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todo se fue probando:&nbsp; la premeditaci\u00f3n, la manufactura de los proyectiles, la conspiraci\u00f3n, las excitaciones al incendio y al asesinato, la publicaci\u00f3n de claves en el diario con este fin, el tono criminal de los discursos en la junta de Haymarket, la preparaci\u00f3n y lanzamiento de la bomba desde la carreta de los oradores.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estaba entre los presos el que la hab\u00eda hecho, \u00e9sa y cien m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los restos de la bomba eran iguales a las que los c\u00f3mplices de los presos entregaron a la polic\u00eda, y a las que ten\u00edan el periodista en su imprenta y ense\u00f1aba como una haza\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los testigos de la defensa se contradijeron y dejaron en pie la acusaci\u00f3n.&nbsp; Los testigos de la acusaci\u00f3n eran amigos, compa\u00f1eros, empleados, c\u00f3mplices de los presos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin miedo hallaron el fiscal y su abogado.&nbsp; Sin fortuna ni solidez hablaron los defensores.&nbsp; El juez dijo al jurado en sus indicaciones que el que incita a cometer un delito y a prepararlo es tan culpable de \u00e9l como el que lo comete.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Anonadaba tanta prueba.&nbsp; Estremec\u00eda lo que se hab\u00eda o\u00eddo y visto.&nbsp; Trascend\u00eda al tribunal el espanto p\u00fablico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El jurado deliber\u00f3 poco, y a la ma\u00f1ana siguiente los presos fueron llamados a o\u00edr el veredicto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00a1Pobres mujeres!&nbsp; La viejecita Spies, la madre del periodista, estaba en su rinc\u00f3n, mirando como quien no quiere ver.&nbsp; All\u00ed su hermana joven.&nbsp; All\u00ed la novia lozana de uno de los presos.&nbsp; All\u00ed la mujer de Scwab, desdichada y seca criatura, el cuerpo como ro\u00eddo, de rostro t\u00e9rreo y manos angulosas, extra\u00f1a en el vestir, los ojos vagos y ansiosos, como de quien viviese en compa\u00f1\u00eda de un duende;&nbsp; Schwab es as\u00ed: desgarbado, repulsivo, de funesta apariencia;&nbsp; la mirada ca\u00edda bajo los espejuelos, la barba silvestre, el pelo en rebeld\u00eda, la frente no sin luz, el conjunto como de criatura subterr\u00e1nea.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">All\u00ed la mulata de Parsons, implacable e inteligente como \u00e9l, que no pesta\u00f1ea en los mayores aprietos, que habla con feroz energ\u00eda en las juntas p\u00fablicas, que no se desmaya como los dem\u00e1s, que no mueve un m\u00fasculo del rostro cuando oye la sentencia fiera.&nbsp; Los noticieros de los diarios se le acercan, m\u00e1s para tener qu\u00e9 decir que para cosolarla.&nbsp; Ella aprieta el rostro contra su pu\u00f1o cerrado.&nbsp; No mira;&nbsp; no responde;&nbsp; se lenota en el pu\u00f1o un temblor creciente; se pone en pie de s\u00fabito, aparta con un adem\u00e1n a los que la rodean, y va a hablar de la apelaci\u00f3n con su cu\u00f1ado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La viejecita ha ca\u00eddo en tierra.&nbsp; A la novia infeliz se la llevan en brazos.&nbsp; Parsons se entreten\u00eda mientras le\u00edan el veredicto en imitar con los cordones de una cortina que ten\u00eda cerca el nudo de la horca, y en echarlo por fuera de la ventana, para que lo viese la muchedumbre de la plaza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la plaza, llena desde el alba de tanto polic\u00edas como concurrentes, hubo gran conmoci\u00f3n cuando se vio salir del tribunal, como si fuera montado en un rel\u00e1mpago, al cronista de un diario, -el primero de todos.&nbsp; Volaba.&nbsp; Ped\u00eda por merced que no lo detuviesen.&nbsp; Salt\u00f3 al carruaje que lo estaba esperando.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201c\u00bfCu\u00e1l es, cu\u00e1l es el veredicto?\u201d -voceaban por todas partes.- \u201c\u00a1Culpables!\u201d&nbsp; -dijo, ya en marcha.&nbsp; Un hurra, \u00a1triste hurra!, llen\u00f3 la plaza.&nbsp; Y cuando sali\u00f3 el juez, lo saludaron.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>JOSE MARTI<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Naci\u00f3n.&nbsp;&nbsp; Buenos Aires, 21 de octubre de 1886.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El problema del trabajo en Europa y en Am\u00e9rica.\u2013Estudio de caracteres.\u2013El proceso.\u2013El veredicto: aplauso un\u00e1nime.Nueva York, septiembre 2 de 1886 Se\u00f1or Director de\u00a0La Naci\u00f3n, Aquellos anarquistas que en la huelga de la primavera lanzaron sobre los polic\u00edas de Chicago una bomba que mat\u00f3 a siete de ellos, y huyeron luego a las casas donde fabrican [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":2509,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[6],"tags":[22,24],"class_list":["post-340","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-notas","tag-notas","tag-submission"],"blocksy_meta":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/teyc.escuelamusicoterapia.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/340","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/teyc.escuelamusicoterapia.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/teyc.escuelamusicoterapia.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teyc.escuelamusicoterapia.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teyc.escuelamusicoterapia.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=340"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/teyc.escuelamusicoterapia.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/340\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2510,"href":"https:\/\/teyc.escuelamusicoterapia.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/340\/revisions\/2510"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/teyc.escuelamusicoterapia.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2509"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/teyc.escuelamusicoterapia.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=340"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/teyc.escuelamusicoterapia.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=340"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/teyc.escuelamusicoterapia.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=340"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}