El prefijo trans –de transmisión y de transformación- evidencia el camino de una travesía, movimiento que transforma lo estático de un conocimiento en lo dinámico de una transmisión. Se trata en este caso de la construcción de un saber más que de la erudición. La transmisión como arte y maestría que no es ser un maestro ciruela. Muy lejos del maestro ciruela, parafraseando a J. Ranciére, se encuentra el maestro ignorante.
“Las palabras que el niño aprende mejor, cuyo sentido capta mejor, aquellas de las que mejor se apropia para su uso personal, son las que aprende sin maestro explicador, antes de cualquier maestro explicador… lo que mejor aprenden todos los niños es aquello que ningún maestro explicador puede explicarles: la lengua materna. Se les habla y se habla en torno a ellos. Oyen y retienen, imitan y repiten, se equivocan y se corrigen, logran algo por casualidad y vuelven a comenzar con métodos y, a una edad demasiado temprana como para que los explicadores puedan emprender su instrucción, casi todos ellos son capaces –sea cual fuere su sexo, condición social y color de su piel – de comprender y hablar la lengua de sus padres”.
J. Ranciere, El maestro ignorante.

En la construcción de un saber, propia de todo proceso de transmisión, se pone en juego el valor de lo oral y de lo escrito.
En la transmisión oral, el juego muy afín a nuestra práctica, toma el valor de la incidencia de la voz, del silencio, de la tonalidad que transforma una información en un saber en el que está implicada la subjetividad de quien transmite para que llegue a destino. No hace falta la comprensión ni la explicación.
Por otro lado, el reconocimiento de la finitud, de la muerte, de un saber que no es total, pone en juego el deseo de escribir otorgando valor a lo escrito como parte fundamental de la transmisión.
Como en el aprendizaje de la lengua que el niño realiza a través de su propia inteligencia y de aquellos maestros que no le explicaban, en la transmisión oral y en la transmisión escrita están presentes la inteligencia de quienes construyen el saber, acompañados de maestros que conciben la transmisión como sujetos implicados con su subjetividad en el acto de transmitir.
El sujeto transmite y se transmite a sí mismo, eso marca la singularidad, el propio estilo. Se enseña un saber que no es enciclopédico y en la transmisión se hace presente el deseo. El saber que no es enciclopédico es un saber atravesado por la no completud, por la no erudición. Esto da lugar a interrogar lo transmitido. En el mismo acto hay un ida y vuelta de saber.
Exponer la propia experiencia, escribir los historiales, elaborar material de análisis y de estudio son parte de la práctica profesional que supone el análisis de y en cada una de las instancias: Clínica, Legalidad y Transmisión.
Allí donde no hay un texto previo, el análisis de la clínica escribe la narración de alguna viñeta, construye el historial y el trabajo de conceptualización teórica. Estas formas de escritura se aproximan al ensayo por el modo fragmentario, la argumentación a veces polémica, la preocupación por los detalles, en definitiva la subjetividad de quien transmite hecha texto.
La forma de transmisión oral o escrita es también solidaria de la forma de pensar, de leer la clínica, la legalidad y la transmisión. En ese sentido la Escuela constituye un espacio en el que cada una de las instancias realiza un esfuerzo de trabajo contra la discusión erudita de saberes muertos, repetidos automáticamente, no elaborados. Un trabajo por mantener viva la transmisión en la construcción de un lazo que posibilita la reflexión y el análisis.

Propuesta
El Departamento de Transmisión, Enseñanza y Construcción forma parte del la Escuela de Musicoterapia Clínica. El grupo está integrado por docentes, egresados y estudiantes de la Carrera Licenciatura en Musicoterapia Clínica de la UMAI.
Transmisión y enseñanza es el nombre que identifica una práctica en la Escuela como lugar de formación en el que se pone en juego la autorización para la práctica clínica y docente en tres niveles: autorizarse a sí mismo, autorizarse con otros, ser autorizado por otros. No hay formación sin escuela, pensar esta instancia nos remite a la función del maestro en quien se puede reconocer el representante de una figura paterna que efectúa una transmisión, como pasaje de un legado de una generación a otra. Es la enseñanza de la autoridad en el sentido de transferencia de un saber de aquello que no debe olvidarse, que circula por tradición a través de escritos y relatos. Transmisión de un saber vinculado a la experiencia como la que se produce en los oficios. Cada oficio se ajusta a una ley, se constituye en una manera de vivir que no es ajena a la manera de ser. Cada participante tendrá que encontrar sus raíces y forjar un estilo singular, propio, que le confiere maestría sobre sí mismo. Se trata de un saber del oficio para que otro se apodere de su propio saber. Transferir un oficio significa no solamente una transferencia de contenidos, temas o fórmulas, sino el trabajo mismo que va de un sujeto a otro.
«A orillas de otro mar, otro alfarero se retira en sus años tardíos. Se le nublan los ojos, las manos le tiemblan, ha llegado la hora del adiós. Entonces ocurre la ceremonia de la iniciación: el alfarero viejo ofrece al alfarero jóven su pieza mejor. Así manda la tradición entre los indios del noroeste de América: el artista que se va entrega su obra maestra al artista que se inicia. Y el alfarero joven no guarda esa vasija perfecta para contemplarla y admirarla, sino que la estrella contra el suelo, la rompe en mil pedacitos, recoge los pedacitos y los incorpora a su arcilla”.
E. Galeano/La Memoria Las palabras andantes. Agenda Página 12- 1997
Nuestro quehacer se orienta a la reflexión de la praxis para la formación en funciones de docencia y transmisión, a partir de diferentes propuestas que surgen de la elaboración en cada encuentro; transformar el pasado para reconstruir en el presente orientado hacia el futuro. El efecto de reelaboración es retroactivo y de reconstrucción. El pasado no es destino, condiciona pero no determina; el efecto retroactivo se produce en la resignificación de la experiencia pasada, la reconstrucción permite transformar el porvenir.
«Cuando está de veras viva, la memoria no contempla la historia, sino que invita a hacerla, más que en los museos, donde la pobre se aburre, la memoria está en el aire que respiramos. Ella, desde el aire, nos respira. Es contradictoria, como nosotros. Nunca está quieta. Con nosotros, cambia. A medida que van pasando los años, y los años nos van cambiando, va cambiando también nuestro recuerdo de lo vivido, lo visto y lo escuchado…. La memoria viva no nació para ancla. Tiene, más bien, vocación de catapulta. Quiere ser puerto de partida, no de llegada».
Eduardo Galeano, Memoria viva, 1997

La transmisión de enseñanzas tiene un aspecto sistemático y otro original y creativo que surge de la ocurrencia, de lo contingente de un hallazgo y de la propia inventiva. En este proceso, inventar lo nuevo permite mantener viva la teoría y la práctica que se enseña, mientras que solo la repetición de un saber muerto genera aburrimiento. Se trata de un pensamiento vivo, no es repetición de conceptos ni depósito de conocimientos, es construir un nuevo decir. Como producto del trabajo con otros, en el colectivo social y grupal un nuevo discurso tiene que advenir.
«Jamás acepté que la práctica educativa debería limitarse sólo a la lectura de la palabra, a la lectura del texto, sino que debería incluir la lectura del contexto, la lectura del mundo.»
Paulo Freire



La transmisión consiste en ese pasaje de un discurso a otro y esto supone una transferencia de trabajo; recibo lo que me transmites para hacerlo con mi propio estilo y transformaciones, se multiplica y alcanza diversos ámbitos de la práctica. Esta aceptación del legado lo inscribe en una genealogía y esa filiación le otorga pertenencia a un linaje institucional.
La prescripción supone la imposición de una conciencia a otra, de ahí su sentido alienante. Por el contrario, la reflexión surge de la práctica y vuelve a ésta. La educación como práctica de libertad propone la reflexión del hombre en sus relaciones con el mundo, parte del carácter histórico y de la historicidad de los hombres. “Es necesario desarrollar una pedagogía de la pregunta. Siempre estamos escuchando una pedagogía de la respuesta. Los profesores contestan a preguntas que los alumnos no han hecho”.
Enseñar requiere respeto por la autonomía y los saberes del otro, enseñar requiere escucha y generosidad.
«No hay palabra verdadera que no sea unión inquebrantable entre acción y reflexión. Todos nosotros sabemos algo. Todos nosotros ignoramos algo. Por eso, aprendemos siempre. Alfabetizarse no es aprender a repetir palabras, sino a decir su palabra.»
Paulo Freire
En este proceso es fundamental el diálogo como acto creador que no debe ser arrogante porque reconoce la propia ignorancia; a medida que se instala una situación dialógica, las voces se multiplican entre los sujetos que elaboran y producen en un clima de confianza.


