“Iba solo por el bosque a paso lento”, por Eduardo Pavlovsky

Iba caminando solo por el bosque a paso lento pero seguro, y, lo que es fundamental, sin dolores, esa maldita presencia que adquiere cotidianeidad a partir de los 65. Te pueden doler las cervicales, la zona lumbar, los tríceps, los tobillos, los hombros, el cuello y las rodillas. Todo al mismo tiempo. Pero ese día había elongado 40 minutos y estaba a punto. Sin adolescentes a la vista, me sentía sin exigencias y estaba suelto. Sin necesidad de mostrar algún signo de juventud…(Seguir leyendo)