Gabriela Dueñas – 18 de Octubre
A veces el silencio no es ausencia de palabra, a veces es un tiempo de espera, un tiempo necesario para evaluar y reflexionar situaciones tomando una distancia con la voz que no es lo mismo que tomar una distancia con la mente y mucho menos con el corazón.
Cuando el otro arremete se muestra , cuando el otro invade se muestra, cuando el otro lastima se muestra…
Entonces, el silencio hace que esa “mostración” fracase y no nos alejé de nuestro eje y , también, nos permita llegar al momento de la verdad con la serenidad , la fortaleza y puesta en acto de la palabra que , así sí, será irrebatible.
Nadie puede sacar lo peor de nosotros mismos , como dice una vieja frase, si eso no está en nosotros…Si realmente no está y tenemos la plena convicción de lo que sentimos, dejemos que sea el otro desestabilizador el que hable hasta por los codos y se muestre mientras guardamos un silencio activo…
